02/11/09

Cosas de brujas

ATENEO DE COMBARRO 2- UNAMI CAJA SEGOVIA 1
Ateneo de Combarro: Carmela, Charo, Anita, Nuria y Peke. (También jugaron Kiko, Genucha, Niu).
Unami: Raquel, Vane, Guti, Laura LLorente y Patri. (También jugaron Lau, María, Tamara, Cris, Martita, Sofi, May).
Goles:
0-1 (min 23) Laura Llorente; 1-1 (min 23) Charo; 2-1 (min 24) Anita.


Es impertinente el calendario de vez en cuando; impertinente y un pelín imparcial. No puede ser objetivo que un partido de un equipo gallego, a no ser que le enfrente a otro de su mismo origen, se juegue en tierra de meigas justo la tarde de la noche de brujas. Y que, para más inri, se dispute cuando ya ha anochecido; esto deja a las brujas campando a sus anchas a escondidas -y por lo tanto a la suerte del lado local-, y al conjunto visitante encomendándose a todos los santos... pero... ¿cuántos lo fueron por mártires?
A veces el sacrificio llevado hasta el extremo provoca la muerte ovacionada; la aureola, el titular sobre la maltrecha heroica que reza: “El Unami jugó uno de sus mejores partidos en la División de Plata ante uno de los rivales más difíciles del grupo, el Ateneo Combarro, pero terminó perdiendo 2-1”. Y eso a pesar de empezar ganándolo en todos los aspectos posibles; desde la defensa y el ataque, hasta el marcador.
En los primeros veinte minutos, las azules salieron a la cancha como quien nunca ha escuchado la palabra “Halloween”, o lo que el sábado tenía el mismo significado: “equipo gallego”, donde los cuerpos atléticos dan tanto miedo como los colmillos afilados de las máscaras. Las chicas de Javier Martín Pena salieron con tanto ímpetu en la presión, que las gallegas, viendo cómo las segovianas robaban continuamente balones en primera línea y atacaban con rápidas triangulaciones entre líneas de Guti, Laura Llorente y Patri, pronto desearon que las meigas comenzasen la noche de brujas reuniéndose en el pabellón de Poio.
Se cumplía el minuto 7 y las visitantes habían avisado, primero por medio de Raquel, que en un despeje estuvo a punto de sorprender a su homóloga, luego por Guti, que tras un regate perdió el ángulo justo para acabar mandando el disparo al lateral de la red de Carmela, y más tarde con un tiro lejano de Laura Llorente, de que podían temerse un truco, pero que, desde luego, no iban a aceptar el trato. No habían hecho un viaje de cerca de 8 horas para dejar que el nombre y la casa del rival bastasen para hacerles salir corriendo.
En un partido en el que al final lo que más miedo y sustos dio fue el ambiente, la humedad condensada en el suelo, que provocó innumerables caídas, el frío del hielo sobre la muñeca de Guti, e incluso la lesión de Nuria, una de las más peligrosas del Combarro, las azules solo tuvieron tres minutos en todo el partido, del 8 al 11, en los que les temblaron los huesos, la estructura por completo, y en los que Charo dispuso de varias ocasiones al contragolpe, que unas veces desaprovechó y otras repelieron las manos de Raquel. Una vez pasado este tiempo de entrada en calor y de acaloramiento para las jugadoras segovianas que iban tomando parte en el juego, el Unami volvió a rehacerse de manera gradual, y a falta de entre dos y tres minutos para el descanso, May y Sofi estuvieron a punto de conseguir el caramelo que las azules habían merecido al llamar insistentemente a la puerta de Carmela. Mientras la ‘12’ de las visitantes cruzó en exceso su disparo, a la ‘10’ el silbato del árbitro, no dejando seguir una falta sobre May, le privó de quedarse sola contra la portera del Combarro. Por su parte, las locales, por medio de Charo y de Peke pudieron abrir el marcador en el último minuto, pero, se supone, las meigas no habían acudido puntuales a la cita.
Debieron llegar justo tras el descanso, cerca del minuto 23, y mientras tomaban asiento, cuidando que nadie las viese, presenciaron, primero una oportunidad de Patri en la que Carmela estuvo atenta y logró anticiparse a la pívot del Unami, y luego la trastada de Laura Llorente, que demostró que la pillería, para algunas cosas, no la da la infancia, sino los años, y como el niño que estampa un huevo en la ventana después de que le hayan abierto la puerta y se hayan negado a darle un dulce, la ‘brasileña’ del Unami provocó una falta junto a la banda, no pidió pasos y aprovechó la distracción local para pasar a Patri, colocada cerca de la línea de fondo, que reaccionó a tiempo para devolverle el balón a Laura, quien ya se había colado hasta la cocina para hacer el 0-1.
Entonces las brujas decidieron que lo mejor, visto el panorama, era actuar de forma efectiva lo antes posible y, conscientes de que la pócima estaba en los balones parados, provocaron dos ocasiones de estrategia para las locales, que las visitantes no supieron defender. Así, primero tras una falta y, menos de un minuto después, tras un córner, Charo y Anita habían instalado el 2-1 final en el marcador. En el banquillo visitante se lanzaban miradas al cielo que pedían una explicación, quizás, a Santa Rita. De nada le sirvió al Unami, en medio de una guerra de demostración de potencia en los últimos minutos, ni el pase de Guti que, en un acto de brujería, la mano de Carmela evitó ser rematado por María; ni el palo de Tamara tras una jugada de Martita –hay que decir que Peke también tuvo su ración de cruceta-; ni siquiera el portero jugador que, a falta de 3:40 y con Sofi, tan bien desarrollaron las chicas de Martín Pena, logrando dos claras ocasiones que la portera local desbarató.
Las brujas ya habían hecho su trabajo y se habían marchado, pero por si acaso, les habían dejado a los árbitros un par de escobas. Faltaban dos minutos, Laura Llorente se había ido de dos rivales, encaraba a la tercera y caía al suelo a la par que enviaba un pase a una compañera, sola en la banda derecha, pero el árbitro, primero usando su herramienta de trabajo y después la de las meigas, pitó la falta no dejando seguir la jugada y barriendo para casa; cosas de brujas... o cosas que pasan.

nota: Foto de archivo de Juan Martín de El Adelantado de Segovia.

26/10/09

Unami - Univ. Salamanca (4-1)

UNAMI CAJA SEGOVIA 4- UNIVERSIDAD SALAMANCA 1
Unami: Raquel, Cris (A), Patri, Guti y Laura Llorente. (También jugaron Vane, Sofi, Marina, Roci, Tamara, María y Lau).
Univ. Salamanca: Alba, Tania (A), Nieves, Arucena y Cristina. (También jugaron Lara, Sara, María (A), Virginia y Laura)
Goles:
1-0 Guti; 1-1 Tania; 2-1 Guti; 3-1 Patri; 4-1 Laura Llorente.

(crónica de Javier Martín, extraída de El Adelantado de Segovia)
El Unami consiguió doblegar a la Universidad de Salamanca en el encuentro disputado en el pabellón Pedro Delgado, logrando así su primera victoria en la competición ante un rival que jugó lo que le dejó el conjunto segoviano, más ambicioso que en encuentros precedentes. Con una defensa presionante en toda la cancha, el Unami no tardó en hacerse con las riendas del partido en el primer tiempo, y Guti plasmó esa superioridad en el 1-0 que logró recibiendo en el segundo palo un buen pase de Patri. Ya por delante en el marcador, el equipo de casa comenzó sus rotaciones y pasó a defender en media cancha, dándole a la Universidad de Salamanca el aire suficiente como para poder empatar el partido antes del descanso. Superado el “lapsus” defensivo, el Unami volvió a de nuevo a presionar en toda la cancha en los minutos finales del primer tiempo, continuando con el mismo sistema tras el obligado paso por los vestuarios.
El Universidad de Salamanca volvió a pasar por muchos apuros en la salida de la presión, tantos que al final acabó recibiendo el segundo tanto local, de nuevo obra de Guti tras un robo de balón en primera línea que la dejó sola delante de la portera salmantina. El Unami había encontrado el mejor sistema para superar a su oponente, y a pesar de que las numerosas faltas de las locales pusieron algo de incertidumbre en el marcador final, los tantos de Patri y Laura, más las intervenciones de Lau, fueron suficientes para acabar llevándose los tres puntos.

19/10/09

El tren de las ocasiones perdidas

CHILOECHES 3- UNAMI CAJA SEGOVIA 2
Chiloeches: Rocío, Raquel, Cristina, Eva, Inma (También jugaron Sara, Lidia, Raquel Pastor, Cristina).
Unami: Nata, Cris, Guti, Patri, Martita.
Goles:
1-0 (min 12) Eva; 1-1 (min 14) Sofi; 1-2(min 20) Cris; 2-2 (min 33) Vane (p.p); 3-2 (min 40) Eva.

Guadalajara no está lejos; ni siquiera un poquito, como podría reflejar el marcador final de 3-2. Para llegar a Guadalajara no deberían haber hecho falta ni mil curvas, ni tantos kilómetros sobre una carretera mal asfaltada. Llegar a Guadalajara nunca debió ser tan complicado; ganar a Chiloeches debería haber sido tan poco difícil como llegar a la Alcarria por Madrid. Pero, a veces por cabezonería y otras por ansiedad o algo parecido, los posibles se adjudican el “im” delante del nombre, y la lógica termina perdiendo la partida. O el partido.
Desde el mismo 0-0 inicial, a cualquiera que le hubiesen preguntado cómo debería haber acabado el partido entre Chiloeches y Unami, habría apostado por el 2 seguro. Y, sin querer en esta afirmación faltar el respeto al rival, incluso por goleada. El comienzo del encuentro así lo sentenciaba; no se había cumplido el minuto uno y Guti ya había robado un balón por la banda izquierda y había disparado al palo corto. En otras ocasiones se podría haber dicho que era la suerte del inicio, ese primer intento descarado, sinvergüenza y poco respetuoso que se da en todo partido y que, muchas veces, termina dentro de las redes. Pero el sábado, el sonido del poste fue un claro aviso; el rugido del tren que se acerca a la estación. Aléjense de las vías, llegan vagones cargados de ocasiones.
Y vaya si lo hicieron; en el minuto siguiente un contragolpe de Patri y Martita acabó en curioso despeje de la portera, y pocos segundos después, Guti mandaba un recado al segundo palo, pero como el regalo que aparece envuelto entre cajas de mercancía en la estación y que, por despiste, nadie llega a recoger, el pase quedó sin destinatario. Las azules mandaban en el juego y en el andén del público local se temían atropellos. Entre las visitantes, el mareo con el que se había pisado tierra alcarreña había desaparecido por completo y eran las mismas jugadoras del Unami, y no las curvas, quienes se encargaban de dejar la misma sensación entre las del Chiloeches, perdedoras de balón en primera línea de combate y, en cierto modo, observadoras de una guerra de la que, en teoría, formaban parte.
En el minuto seis sonó otra vez con fuerza la madera, consecuencia de otro disparo de Guti; el disparo de inflexión. Un par de minutos después, y hasta el final de la primera mitad, como si de verdad el tren se hubiese llevado a alguien por delante, el caos se instaló en el parqué del pabellón del Chiloeches. El balón, o los pies, o todos juntos, de repente, se volvieron locos y comenzaron a correr de un lado a otro; en el medio campo del Chiloeches, las azules buscaban a toda costa una explicación a tan poco acierto, pero ésta no llegaba, y ni siquiera entre Sofi y May, en el mismo centro del área, fueron capaces de hacer al partido entrar en razón. Lo lógico era llevar ya un par de goles en el marcador; pero nada, hay veces que ni con razón y corazón jugando en el mismo equipo...
Por esto, y no por cualquier cosa que pudiera ser lo otro, pasó lo que se empieza a temer cuando se falla una ocasión detrás de otra; que la suerte esté jugando con el contrario, que ésta se encuentre, como se encontró el sábado, el pie de Eva fuera del área tras un rechace, y que llegue el consiguiente remate raso a la izquierda de Nata para que el 1-0 suba al marcador. Después de tantos minutos y tantas ocasiones, teniendo que aguantar que el único gol del partido fuese en contra, para alegría de las azules sólo haría falta, ciento veinte segundos después, el talento de Laura Llorente. El último fichaje del Unami arrastró a toda la defensa rival hacia la banda derecha, se giró de reojo, y envió el balón al segundo palo, donde Sofi entró como una bala para rematar a gol y conseguir el empate.
Llegó pues, la igualada, pero no la tranquilidad, y menos con la lesión de Adela un minuto más tarde. El daño que se hizo la jugadora del filial fue tan raro como el que el paso de los minutos, la intranquilidad, y la ansiedad, estaban haciéndole al partido. El 1-2 de falta conseguido por Cris en el mismo minuto 20 tampoco impidió que segundos antes de la bocina del descanso, Raquel pegase un susto al equipo de Javier Martín Pena.
El entrenador visitante, tras el paso por vestuarios, y como ya hizo en el partido anterior, bajó la línea defensiva al medio campo, con mayor acierto que en la pasada jornada; devolvió la calma a sus jugadoras, que volvieron a llevar la iniciativa del juego e hicieron que, de nuevo, el pabellón pareciese una estación en calma en la que la tranquilidad sólo se ve alterada por el ruido lejano del tren de las ocasiones. Pero la situación duró, de nuevo, alrededor de 8 minutos. En el 28 Eva avisó de que iban a empezar a aplicar la tarifa de la primera mitad, y en el 30 Nata tuvo que emplearse por partida doble. El caos regresó a la cancha y el ir y venir de balones viajeros sin rumbo determinado sólo benefició al conjunto local.
El Unami dejó que en el 33 Cristina se colase por la izquierda hasta la cabina del maquinista, la capitana local centró por probar, y el 2-2 en propia puerta subió al marcador, después de que el balón pegase en el pecho de Vane. El impacto debió de producirse en el lado derecho de la visitante, porque no destrozó el corazón de las azules, que siguieron intentándolo hasta el final; Cris tuvo dos ocasiones y Guti cruzó demasiado su disparo en el minuto 39. Acto seguido llegó el dilema; si no hubiera sido mejor que el corazón visitante se hubiese fundido en el empate. Entonces, la lógica se habría impuesto y el aviso de Martín Pena habría surtido efecto: el punto era mejor que el vacío. La cautela mejor que las ansias. La defensa de un posible contragolpe, de ese que supuso el 3-2 de Eva a falta de 19 segundos, mejor que cualquier ataque. Las azules habían dejado escapar el primer tren de la temporada y les tocaba volver a Segovia con una dosis extra de mareo.

12/10/09

Las buenas, las malas

UNAMI CAJA SEGOVIA 1- MAJADAHONDA 4
Unami: Lau, Vane, Guti, May y Patri. (También jugaron María, Tamara, Cris, Martita, Laura Llorente y Rocío).
Majadahonda: Sabela, Elena Mateo, Esther, Laura y Jessi. (También jugaron Marta, Alejandra y Marta Mateo)
Goles:
0-1 (min 9) Esther. 1-1 (min 19) Cris. 1-2 (min 26) Esther. 1-3 (min 36) Elena Mateo. 1-4 (min 39) Jessi.

El ser humano no es malo por naturaleza; lo es por artificio. Y es curioso cómo el propio ser humano se empeña en llevar a cabo esa transformación sobre sí mismo, o sobre los que le suceden, desde la más tierna infancia. Es curioso cómo algo tan aparentemente simple como un dibujo animado puede llevar implícito connotaciones tan complejas. Y para los impacientes, aquí va la explicación: ¡qué bien y qué mal ha hecho al mundo ‘Campeones’! Mientras a los ‘solos’ les dio a elegir soñar con ser Oliver Aton, Tom Baker o Julian Ross, siempre dando la opción de optar por el malo, por Marc Lenders, a los que llegaron al mundo en pack, solo les otorgó el referente maleducado de los gemelos Derrick.
Y claro, así algunos equipos del mundo se han ido encontrando en sus filas con ejemplos de hermanos que comparten al mismo tiempo la calidad y la antideportividad de los chicos del diente ‘pafuera’. Y así ha sido cómo las gemelas Mateo, se han vuelto a cruzar en el camino de las chicas del Unami para desquiciarlas hasta el punto de hacerles perder un partido que, de haber continuado en la segunda parte en la misma línea que en la primera, podrían haber empatado perfectamente... como poco. Por suerte o por desgracia, la pareja arbitral salmantina no “vio el momento” de sacarle la primera tarjeta amarilla a Elena Mateo hasta que no faltaron 37 segundos para que finalizase el partido, y esta circunstancia, teniendo en cuenta que se venía poniendo a tiro desde el minuto cinco de la primera parte, ayudó en gran medida al resultado final de 1-4 a favor del Majadahonda. Conclusiones: no hay nada peor que una pareja arbitral tímida, y puede que sea verdad eso de que en Salamanca, la que no es puta es manca.
Una vez conocido el final, sería bueno volver al principio y decir, especialmente para aquellos que solo vieron la segunda parte, que en la primera mitad el Unami demostró, tratando de tú y por momentos siendo tratado de usted, a un rival que aspira a quedar entre los primeros, que en Segovia hay equipo, si no para ganar la guerra, al menos para darla. No en vano, el inicio del encuentro entre las chicas de Javier Martín Pena y el Majadahonda, comenzó con dos jugadas por la banda izquierda de Guti cuyos centros no fue capaz de rematar May en el mismo área de Sabela. Las madrileñas también contaron posteriormente con dos ocasiones, que a diferencia de la jugadora local, sí llegaron a rematar, pero desviado, resultando el resultado el inicial. Mientras tanto, en defensa, uno y otro equipo, después de que el Unami hubiese subido la línea inicial del medio campo, presionaban fuerte y se dudaba al elegir a cuál de los dos le estaba costando más sacar el balón jugado.
Lo que no generaba tantas dudas entre el público una vez que las primas Moreno pisaron el parqué de juego en el quinteto local, es que la pequeña, Martita, estaba más inspirada que la mayor, Laura Llorente, flamante fichaje estrella del Unami, y que el resto de sus compañeras. Y no es que las locales no estuviesen jugando bien, es que Martita lo estaba haciendo todo muy bien. Ni siquiera se le puede reprochar ser la autora de la falta que dio origen al 0-1 de Esther en el minuto 9. Las azules defendieron mal la jugada de estrategia, y el ensayo madrileño culminó en la red.
Pero no estaba la tarde para lamentaciones, y el Unami continuó a lo suyo, sin resignarse a pensar que se enfrentaba a uno de los mejores equipos del grupo. Así llegó el premio un minuto antes del descanso; Cris logró desde el doble penalti el 1-1, y pocos segundos antes del paso por vestuarios, falló desde el mismo punto el que pudo haber sido el 2-1.
Note el lector que no se ha vuelto a mencionar a las gemelas, y en especial a Elena. Y no es por méritos, sino por falta de espacio. O por no aburrir tanto como lo hicieron ambas con sus caídas exageradas, sus continuos reproches al árbitro, sus caras de incredulidad, etcétera, etcétera. Si los gemelos Derrick tenían como bandera la “catapulta infernal”, lo de las Mateo en Segovia fue, quitando su indudable calidad con el balón en los pies, una especie de “kamasutra infernal”; todas las posturas habidas y por haber para joder al rival. Hasta desquiciarle. Hasta sacarle del partido. Tan infernal, que esto, ayudado por el extraño planteamiento del entrenador local en la segunda mitad, en la que en lugar de continuar con la presión que había dado resultado en la primera parte, sabiendo también que a sus jugadoras defender en media cancha por alguna extraña razón, les relaja, y teniendo en cuenta que su fondo de banquillo doblaba al de las visitantes, derivó tras el descanso en un acoso continuo del Majadahonda a la portería de Lau.
La guardameta segoviana, que volvía a la competición tras aquel partido en mayo en Majadahonda donde una de las gemelas, queriendo o no, le rompió la pierna, se convirtió, pese a los tres goles que encajó en el segundo acto y a la escasa puntería de sus pases en largo, en la heroína de la tarde, después de llegar a acumular seis paradas de mérito, incluido un penalti cuyo rechace se convirtió en el 1-4. Además, Cris y Vane llegaron a sacar dos balones en el momento en que éstos enseñaban el pasaporte para cruzar la frontera del gol, pero al final no se pudo evitar la derrota. 1-4 y la frase de Elena Mateo tras lograr el 1-3 en un remate fantástico de esos de control de pecho y zapatazo a la media vuelta para resumir el partido: “¡joderos, coño!”. Una pena que las buenas, a veces, también sean las malas.

nota: Foto de archivo de Juan Martín del partido de la temporada pasada entre Unami y Majadahonda. Cris intenta esquivar la presión de Elena Mateo.

06/10/09

Lo amargo del dulce

BSM ALCORCÓN 3- UNAMI CAJA SEGOVIA 1
BSM Alcorcón: Jennifer, Soraya, Eva, Sara, María Isabel, Manchado, María Luisa, Diana, Sheila y Natalia (TA).
Unami: Natalia, María, Patri, Guti y Rocío. (También jugaron Raquel, María, Tamara, Marina, Martita, Mayra, Ita, María II)
Goles:
1-0 (min 2) Soraya; 1-1 (min 16) May; 2-1 (min 35) María Luisa; 3-1 (min 38) Sheila.


Se supone o, mejor, se deduce, que no hay una de cal sin una de arena, por lo que siguiendo esta regla de tres, y teniendo en cuenta lo que cantaba Fito de que “la alegría y la tristeza viajan en el mismo tren”, se intuye (ahora, entonces quien suscribe no cayó en la cuenta) que la tarde de dulces iba a llevar catastróficamente a algún tipo de desenlace amargo en el autobús, que no tren, de las jugadoras del Unami de fútbol sala; las azules, que este fin de semana han regresado a la competición siendo alguna más de trece, y lo han hecho perdiendo ante el BSM Alcorcón, el equipo que mejor se les dio el año pasado. Cosas de la vida. O de las circunstancias.
Sea por lo que sea, el caso, o el final del mismo, es que la primera jornada acabó con derrota por 3-1 para las chicas de Javier Martín Pena, cuyo juego no terminó de componer la guinda (o el kiwi) que le faltaba a algunos pasteles. La receta para anular la amargura que conlleva el dulce, comenzó mal para las segovianas; con un gol de Soraya en el minuto 2 en un remate al segundo palo tras un robo de balón de su compañera. Pronto tocaba mancharse las plantas de harina y ponerse pies a la obra, y aunque las chicas del Alcorcón ofrecían mejor técnica en el oficio, movían de un lado a otro con mayor precisión y conseguían dar una salida al balón en la presión más limpia que las azules, éstas no se venían abajo, y especialmente Marina, con cada robo, cada pase que cortaba y cada envío que lanzaba buscando a Patri y a Tamara, hacía esperar un poquito de azúcar del lado segoviano. Una tableta de sacarina si se quiere ser menos fanático y remarcar que las locales encontraron más de una vez el modo de ganarle la espalda a las jugadoras que Martín Pena colocó en la posición de cierre.
Y entre espalda y pecho, May sacó de lo segundo para hacer el 1-1 en el minuto 16, al rematar con la derecha y según le venía, un pase desde un punto de la banda que soñaba con ser esquina. La pívot del Unami remató cruzado al palo largo, el balón llegó sin rozar un solo cuerpo entre una marabunta de personas, rebotó en el poste y se coló dentro con furia. Tras una oportunidad acto seguido en la que el Alcorcón pudo haberse adelantado de nuevo, llegó un tartazo en toda la cara; el doble penalti a favor del Unami que, aunque Marina tiró bien, la portera consiguió desviar al larguero. A veces el destino es graciosillo con los dulces.
La segunda mitad comenzó como había finalizado la primera, con el Unami perdonando los goles, que no las faltas, cuyo marcador chivaba 4 en dos minutos. Dos buenas jugadas por la banda izquierda de Guti que acabaron con centro al segundo palo, no encontraron la punta del pie de Ita, al que quizás le faltan unos centímetros para ser zapatilla de plata. La jugadora del filial, al igual que María, la otra chica del segundo equipo convocada para el partido, dio buenos síntomas, aunque quizás su participación en otras ocasiones debería tener la etiqueta de “light”. Sería, quizás, lo más saludable para el equipo, ya que cuando la media de edad de las jugadoras sobre la cancha descendió, de manera proporcional lo hizo también el nivel defensivo. Y no por falta de calidad. Ni de futuro. De conocimientos tácticos; nutrientes básicos en estas categorías.
Durante esta segunda parte, y en gran parte debido a que varias jugadoras del Alcorcón sintieron que para coronar el pastel de la victoria no había más opción que la del honor, algunas jugadoras locales, especialmente Sheila, parecieron salir del vestuario con las plantas de las zapatillas untadas de miel. El balón se pegaba a sus pies y las visitantes solo miraban, mientras el desajuste defensivo pasaba a perder lo que le quedaba de apellido, y el balón se movía rápido por la cancha, obligando a Raquel a emplearse con intensidad.
Y entonces llegó el minuto de clave; ese en el que se saboreó lo amargo del dulce. Tamara, después de un pase de Marina que se paseó por toda la diagonal de la cancha, fue incapaz de llegar al segundo palo cuando ya se daba por anulada la amargura. Cuando se cantaba el 1-2. sin embargo, en la jugada siguiente lo que llegó fue el 2-1 por medio de María Luisa. Y tres después el 3-1 final de Sheila. Tras el sonido de la bocina, la frase que siempre acompaña a una decepción cuando hay pasteles alrededor, corriendo de boca en boca por el lado azul de la cancha: “dame uno, a ver si me endulza un poco la vida”.

nota: Foto de archivo del partido de uno de los partidos de la temporada pasada, de Juan Martín.

18/05/09

Once

UNAMI CAJA SEGOVIA 11- FS. RIOJA B 3
Unami: Nata, Vane, Guti, Cris y Patri. (También jugaron Marina, Tamara, Sofi, May, Martita y María).
FS. RIOJA B: .
Goles:
1-0 (min 4) Guti. 2-0 (min 6) Guti. 3-0 (min 13) Marina. 4-0 (min 13) Sofi. 4-1 (min 20) Marina p.p.. 4-2 (min 24) nº12. 5-2 (min 25) Cris. 5-3 (min 27) Nº7. 6-3 (min 28) Marina. 7-3 (min 33) Cris. 8-3 (min 35) Sofi. 9-3 (min 37) Guti. 10-3 (min 37) May. 11-3 (min 39) Tamara.
Con ‘Once’ empiezan los cuentos en inglés, y con once termina, acompañado de un “continuará”, éste de trece corazones que por primera vez han latido con arterias de plata y que, sin necesidad de hablar en plata, lo han contado con grandes facultades. Con el mejor principio posible, con un nudo que a veces ha supuesto varios nudos en la garganta, y con un desenlace que hace justicia a muchos de los buenos partidos que el Unami ha disputado a lo largo de esta temporada y que no tuvieron el final merecido.
Un desenlace con once goles ante el Rioja B. Más que suficientes para continuar la fiesta que momentos antes se había vivido en el Pedro Delgado con la victoria del Caja Segovia sobre el Inter, y más que suficientes para inaugurar la que vendría después, la cena de final de temporada. Un convite que, sin que nadie hubiese pagado por ello, tuvo sus entrantes en la empanada servida sobre la mesa arbitral; gallega, por lo menos. Cocida en 2+2+4+2+8+2+2... segundos cada vez que el balón salía fuera. Rica, rica y sin ningún fundamento.
El partido empezó y finalizó para las riojanas en el mismo segundo en el que dio comienzo. Las maneras de presionar y mover el balón de uno y otro equipo eran completamente contrarias en argumento, y pronto se vio que la lentitud para leer el partido de las visitantes las terminaría condenando en el marcador. Como en el cuento de Los Tres Cerditos, la llegada del aire que iba a barrer la escasa infraestructura con la que el Rioja había saltado a la cancha, era inminente. Y así lo hizo constar Guti en dos ocasiones; primero en el minuto 4 y luego en el 6. Los espectadores aún debaten si fue el viento o fueron los cimientos. Sea lo que fuera, lo cierto es que el técnico del Rioja decidió hacer un cambio en la portería después de aquello.
Una sustitución que no dio un giro inesperado a la historia. Ni propició la aparición de un nuevo antagonista para los intereses del Unami. Ni siquiera sembró incertidumbre. Después de un par de acciones de mérito de la capitana riojana en las que consiguió que Nata y el palo apareciesen por primera vez en el relato sin mayores consecuencias, llegó el minuto 13, en el que primero Marina, después de robarle un balón en la presión a la portera en su propio área, y luego Sofi, lograron subir el 4-0. El final del cuento se aventuraba de escándalo y María y Marina en el segundo palo estuvieron a punto de hacerlo aún más esdrújulo, pero finalmente fue el 4-1 el que se instauró en el marcador antes del descanso con un tanto de Marina en propia puerta, momentos después de que Tamara salvase en la misma línea de gol un disparo de la capitana de las visitantes.
El siguiente tanto del partido, cuatro minutos después de reanudarse el encuentro, también tuvo color rojo, y por primera vez tembló de manera leve la voz del cuenta-cuentos local. En tres minutos, ésta pasó de ser profunda y segura a reflejar cierta preocupación. Luego volvió a mostrar seguridad con la frase corta y contundente de Cris, encajada a la perfección en la escuadra de la portería, suponiendo el 5-2, y terminó titubeante de nuevo con el 5-3 riojano conseguido en el minuto 27. Fueron esos momentos de folios en blanco en los que el escritor se recrea en pleno desarrollo del cuento para intentar convencer a su lector de que no todo es tan obvio como parece. De que todo se lía. De que no hay nada escrito, cuando, en realidad, todo está pensado.
Así que, tal y como estaba planeado, a partir del minuto 28 llegaron los puntos finales de las protagonistas de la tarde; cada una concluyendo a su estilo su participación en el primer volumen de los Cuentos de Plata. Primero fue Marina, con un disparo contundente, quien hizo el 6-3. Instantes después Martita pudo conseguir el de su dorsal, pero el larguero le dejó a medias y fue Cris la encargada tres minutos más tarde de lograr el séptimo. Sofi, con la ayuda de María, consiguió el 8-3. Guti marcó el de su hat-trick con la pluma del ‘once’ azul; por la banda izquierda y cruzando al palo largo, convirtiendo en protagonista de su celebración a Lau, que aplaudía desde la grada. Para escribir el 10-3, sin embargo, cedió los honores a May; le lanzó la tinta al segundo palo, y la pívot no falló. Tamara tampoco lo hizo (¡solo en la dedicatoria que me debía!) cuando le llegó el turno de convertir, antes de que Nata se encargase de parar un doble penalti, el gol que se le resistía desde hacía varios capítulos.
El tanto de Tamara fue el ‘once’ del final. Con el que pocos cuentos -en inglés, en chino, o en español-, cuentan. Ese que convierte esta historia en capicúa. Que la hace aún más especial. Que, para los que queremos seguir viendo a este equipo crecer, la obliga a tener un... CONTINUARÁ.

10/05/09

Majadahonda - Unami (6-3)

Pedir que las chicas del Unami regresasen a Segovia con una victoria en casa del Majadahonda, un equipo que el próximo sábado, en la última jornada, se jugará el título de Liga, era demasiado. Pedir que dejaran alto el pabellón segoviano en el madrileño, una obligación. Y las azules, pese al resultado, pese a un gol temprano de esos que acusan sin necesidad de dedo índice a la falta de concentración, y pese a que nunca consiguieron ponerse por delante en el marcador, cumplieron con lo obligado. Las chicas de Javier Martín Pena ofrecieron la mejor versión que pudieron, teniendo en cuenta el nivel de juego de su oponente, y solo cuando se vieron superadas físicamente en la segunda parte dejaron escapar el partido.
Al Majadahonda solo le valía la victoria para pelear por el título hasta el último momento con Telde y As Burgas, y por ello sus jugadoras salieron del vestuario tan concienciadas que, tras un saque inicial del Unami, las madrileñas robaron el balón y subieron el 1-0 al marcador. Ni siquiera se había cumplido el primer minuto. Sin embargo, las visitantes no dejaron que este tanto frustrase su opción de hacer un buen papel en una cancha difícil y varios minutos después, tras una gran jugada de María por la banda que acabó con un centro al segundo palo, Patri logró empatar el encuentro. Posteriormente el Majadahonda volvió a adelantarse, pero de nuevo Patri, que ayer demostró que la categoría no le queda grande pese a sus 16 años, marcó y logró el 2-2 con el que se llegó al descanso.
Tras el mismo, Guti tuvo la mejor oportunidad para las azules de ponerse por primera vez por delante en el marcador, después de un pase de Tamara al segundo palo. Lo fácil, con la portera prácticamente batida, era poner la zapatilla derecha para que el balón golpease y entrase, pero como la 'once' segoviana a veces es tan complicada que ni ella misma logra entenderse, se colocó para pegarla con su pierna buena, la zurda, y el remate acabó estrellándose en la guardameta madrileña y una de las opciones de gol más claras del Unami en eso; en una de las opciones de gol más claras. Horas después Guti aseguraba que soñaría con aquella jugada. Pero como cuando lo fácil no se consigue, se logra lo difícil, luego, cuando el partido ya estaba prácticamente sentenciado a favor de las locales, marcó un golazo que fue el tercero y definitivo del Unami.
De cualquier manera, antes, el Majadahonda ya había conseguido una renta suficiente que pesó de forma notable en las azules con el 4-2. Con 3-2 en el marcador, en una jugada en la que Lau salió del área a despejar un balón y sufrió una fuerte lesión en la parte inferior de la rodilla, el árbitro, pese a que la portera segoviana no volvió a disputar ningún minuto del encuentro, decidió pitar la falta en contra del Unami. El disparo al borde del área fue letal y Nata no pudo evitar el tanto madrileño. Además, en esa misma jugada, Marina fue expulsada tras recibir la segunda amarilla.
A partir de ese momento a las chicas de Javier Martín Pena les comenzó a pesar físicamente el ritmo del partido y llegaron al final del mismo con un 6-3 en contra, pero también con la sensación de haber hecho un buen encuentro. El sábado tendrán, frente a Rioja B, la oportunidad de despedirse con buen sabor de boca, y en casa, de una temporada en la que han logrado su objetivo: mantenerse en Plata.